Relación entre una buena hidratación y el rendimiento

La correcta hidratación es algo que no podemos descuidar en ningún momento de nuestra vida. Desde que nacemos y hasta llegar a la edad adulta. Cualquiera de las fases de crecimiento  debe venir acompañada de una buena hidratación.

 

Cuando sufrimos de deshidratación leve, nuestro rendimiento físico y mental comienza a descender, pudiendo llegar a tener consecuencias muy graves si no ingerimos agua o si estamos sometidos a ambientes muy calurosos que pueden llevarnos a sufrir golpes de calor.

Pero en lo referente a nuestro rendimiento, se sabe que, al estar deshidratados, nuestra capacidad de toma de decisiones disminuye, cometiendo errores en los que normalmente no caeríamos.

Por este motivo se insiste tanto en mantener una hidratación constante durante las horas laborables o de estudio. En el trabajo, contar con un dispensador de agua recién filtrada cerca implica un acceso muy sencillo y rápido a una fuente de agua de calidad, lo que evitará la fatiga y molestias propias de la falta de agua en nuestro organismo.

De no disponer de este tipo de facilidades, encontraremos problemas que pueden afectar no solo a nuestro salud, si no al devenir de nuestro negocio. Imaginemos uno de los largos debates políticos, de los que suelen extenderse durante horas, donde nuestros representantes no cuenten con una buena hidratación. Sus malas decisiones debido a un bajo rendimiento por esta causa puede afectarnos a todos en el día a día.

Evitando la caída de rendimiento durante el ejercicio físico

Más conocido es la pérdida de agua y sales minerales de nuestro cuerpo cuando nos ejercitamos. Aquí es importante y fundamental el ingerir líquidos para compensar dicha pérdida, no solo para mantener un buen rendimiento, si no también para evitar lesiones y agujetas.

 

agua rendimiento fisico

 

Durante el ejercicio, nuestro cuerpo puede pasar de perder entorno al medio litro de agua al litro y medio. El rendimiento físico puede caer en el momento en que la deshidratación supere el 1-3% del peso corporal.

Atendiendo a la guía realizada por el Centro de Medicina del Deporte, una correcta hidratación para aquellos que llevan acabo cualquier actividad deportiva se divide en tres fases:

  • Antes de ejercitarnos: deberemos hidratarnos alrededor de 1-2 horas antes de empezara a realizar la actividad física. De esta forma aumentará en menor medida la temperatura central corporal y disminuirá la percepción del esfuerzo.
  • Durante el periodo de tiempo en que nos ejercitemos: Deberemos beber a intervalos regulares con la intención de reponer el agua y los electrolitos perdidos a través de la sudoración.
  • Al finalizar el ejercicio: Llegados a este punto tendremos que recuperar los líquidos perdidos. Al beber agua estaremos ayudando a la recuperación del deportista.

 

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